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Arnés

Estructura de correas que ciñe el cuerpo. Sirve como sujeción, como punto de anclaje y, cada vez más, como prenda.

Seguridad. Un arnés no calculado para carga no sirve para suspender, por resistente que parezca la piel.

La palabra llegó del inglés harness y en español no tiene una alternativa que la sustituya del todo: "arnés" ya funciona como término propio, mientras que "arnés de sujeción" o "arnés de cuero" se usan para precisar de qué tipo se habla.

Lo que confunde a quien empieza es tratarlo como una sola cosa cuando en realidad son tres objetos distintos con el mismo nombre. Uno de cuerda forma parte de un atado y se monta y se deshace en la propia escena. Uno de cuero o metal es equipamiento fijo, se pone y se quita como una prenda. Y el de pecho que se ve en clubes y festivales es, la mayoría de las veces, solo estética, sin más lectura que la de vestirse así.

Como punto de anclaje

Su función técnica es repartir la carga del cuerpo sobre zonas que aguantan tensión, torso, caderas, pecho, en vez de concentrarla en muñecas o cuello. Es la pieza que hace posible pasar del bondage decorativo a algo con carga real, incluida la suspensión.

El error que más se repite

Usar como punto de carga un arnés pensado solo para lucir. La resistencia de la piel no tiene nada que ver con la del material: una hebilla decorativa o una costura de nailon barato cede mucho antes de lo que aparenta, y eso es justo lo que un arnés no calculado para carga no perdona.

Cuero, cuerda y la escena leather

El de cuero tiene además una lectura que el de cuerda no tiene: dentro de la cultura leather es una prenda con historia propia, ligada a los clubes de moteros gay de mediados del siglo XX, y llevarlo fuera de una escena dice algo sobre pertenencia. El de pecho que ahora se ve en cualquier fiesta kink desciende de ahí, aunque quien lo lleva hoy rara vez conoce ese origen.