Cane
Vara fina de ratán, bambú o fibra. Es el implemento de impacto más intenso y el que más marca: concentra toda la fuerza en una línea estrecha.
El cane tiene fama merecida de ser el implemento de impact play más exigente, y no es una fama exagerada: al concentrar toda la fuerza en una línea muy estrecha, a diferencia del golpe repartido de un paddle, produce lo que en la jerga se llama sting, un ardor punzante muy distinto del thud sordo de otros implementos.
Por qué duele en dos tiempos
La sensación de un golpe de cane no llega toda de golpe: primero está el impacto seco, y unos segundos después aparece el ardor, más intenso incluso que la propia caída de la vara. Quien no conoce esa secuencia suele sorprenderse la primera vez, porque el segundo tiempo puede doler más que el primero y llega justo cuando ya se ha bajado la guardia.
Dónde nunca debe caer
El coxis, los riñones y la parte trasera de las rodillas están fuera de cualquier progresión con cane: son zonas con hueso o articulaciones cerca de la superficie, sin la masa muscular que absorbe el golpe en otras partes del cuerpo. El ángulo también es crítico —el golpe tiene que caer perpendicular a la piel, porque de refilón puede cortarla, algo que no pasa igual con una fusta.
Marcas que se avisan de antemano
Las marcas de cane no son un efecto secundario raro sino algo esperable: rayas bien definidas que pueden tardar varios días en desaparecer del todo, y a veces más si el golpe fue fuerte o repetido sobre la misma zona. Por eso se negocia antes si esas marcas son aceptables, a la vista, ocultables con ropa, y se progresa despacio, empezando suave para calibrar cuánto aguanta esa piel en concreto antes de subir la fuerza.