Daño nervioso
La lesión más común del bondage: la cuerda comprime un nervio superficial y deja adormecimiento o pérdida de fuerza que puede durar semanas o meses.
Comprimir un nervio con cuerda no es lo mismo que cortar la circulación, aunque la gente los confunda todo el rato. La piel puede seguir sonrosada y caliente mientras un nervio superficial ya está aplastado contra el hueso, así que mirar el color de los dedos no sirve para detectarlo a tiempo.
Los puntos donde ocurre casi siempre
Los clásicos son la cara interna del brazo cerca de la axila, donde pasa el nervio radial muy cerca de la superficie, y el lateral de la rodilla. Ninguno de los dos duele mientras ocurre: avisan con hormigueo, con una sensación parecida a una descarga, o directamente con que la mano o el pie dejen de responder con la fuerza habitual de siempre.
Por qué se comprueba la fuerza y no el color
Pedir que apriete los dedos o mueva el pie cada pocos minutos detecta el problema mientras todavía se puede revertir aflojando o cortando la cuerda con unas tijeras de seguridad. Esperar a que se note un cambio de color es esperar demasiado, porque para entonces el nervio puede llevar ya un rato comprimido. Un brazo frío por circulación se recupera en minutos; un nervio comprimido veinte minutos puede tardar semanas en volver a la normalidad.
Qué hacer si el hormigueo sigue al día siguiente
Si el adormecimiento no desaparece en las horas después de una sesión de bondage, toca ir al médico y contar exactamente qué pasó: qué zona estaba atada, cuánto tiempo y con qué tensión. Esa información cambia el diagnóstico, y ocultarla por vergüenza solo retrasa un tratamiento que en la mayoría de los casos no necesita más que tiempo y seguimiento cuidadoso por parte de un profesional.