Momificación
Envolver el cuerpo por completo con film, vendas o cinta hasta dejarlo inmóvil. Combina inmovilización total y privación sensorial.
De todas las formas de bondage, esta es la que produce el aislamiento más rápido, porque ataca a la vez el movimiento y los sentidos: envolver el cuerpo entero con film hasta dejarlo inmóvil quita a la vez la posibilidad de moverse y buena parte de lo que se ve y se siente del exterior.
Por qué aparece antes el subespacio, y también el pánico
Es de las prácticas donde el subespacio llega con más rapidez, por esa combinación de inmovilidad y privación sensorial casi total. Pero por el mismo motivo es también donde antes aparece la claustrofobia de alguien que nunca supo que la tenía: no hay forma fiable de predecir la reacción de una persona antes de haberlo probado, ni siquiera si esa persona ha hecho bondage sin problema muchas veces.
El riesgo que no se ve hasta que sube la temperatura
El film no deja evaporar el sudor, así que la temperatura corporal sube deprisa y de forma poco perceptible para quien está dentro, que suele notarlo tarde. Por eso la cara siempre queda despejada, nunca a solas y con tijeras de seguridad a mano de quien dirige la escena, no guardadas en otra habitación.
Por qué conviene una tercera persona presente
Además de quien dirige la escena, tener cerca a alguien que no participa directamente y se limita a vigilar el estado general es una precaución extra que muchas parejas experimentadas adoptan, sobre todo la primera vez que se prueba esta práctica con una persona nueva.
El error de envolver demasiado rápido o demasiado fuerte
Se hace por capas, sin tirar del material para apretar: el propio calor del cuerpo ajusta el film contra la piel sin necesidad de forzarlo. Envolver rápido y tirante, buscando el efecto máximo cuanto antes, es el error típico de quien empieza, y es justo lo que dispara el riesgo de calor y de pánico al mismo tiempo, cuando la versión bien hecha es lenta y progresiva de principio a fin.