Pet play
Juego de rol en el que una persona adopta el papel de un animal —cachorro, gato, poni— y otra el de cuidador o entrenador. Mezcla dinámica de poder, juego y, para mucha gente, puro descanso mental.
Pet play traduce juego de mascota, aunque el término inglés es el que domina en la comunidad hispanohablante, con puppy play (cachorro) y kitten play (gatito) como variantes con nombre propio. Una persona adopta el papel de un animal —cachorro, gato, poni— y otra el de cuidador o entrenador; mezcla dinámica de poder, juego físico y, para mucha gente, un descanso mental real frente a roles más verbales.
Puppy play: la variante más visible
El puppy play tiene comunidad y estética propias, con arneses, correas y máscaras hechas específicamente para el rol, y una presencia especialmente marcada en el ambiente gay y leather, donde se organizan encuentros dedicados solo a esto. No hace falta ningún equipo especial para empezar: moverse a cuatro patas, responder a gestos en vez de a palabras o llevar una correa ya construye la escena.
Lo que el pet play no es
Conviene decirlo sin rodeos porque es la confusión que más rápido aparece en quien no conoce la práctica: el pet play no es zoofilia ni tiene ninguna relación con animales reales, es una persona adulta jugando un rol con otra persona adulta, dentro de la misma negociación de límites que cualquier otra práctica del BDSM. El error de principiante más común es meterse en el personaje sin haber acordado antes cómo comunicarse si algo va mal, porque un cachorro que no habla necesita un gesto pactado de antemano para pedir que se pare. La variante centrada en caballos tiene nombre propio, ponyplay, y toda esta familia se apoya en las mismas herramientas del roleplay en general.
Entrar y salir del personaje
Buena parte de la práctica está en la transición, no solo en el rato dentro del personaje: ponerse la máscara o el collar marca el inicio, y quitárselo marca la vuelta a la conversación normal, con nombre propio y frases completas. Saltarse esa salida y dar por terminada la escena de golpe deja a veces a quien hizo de cachorro en un estado raro, a medio camino entre los dos registros, así que el aftercare aquí incluye ese tramo de vuelta tanto como cualquier otro.