Lista de límites BDSM
Marca cada práctica como sí, quizá, límite blando o duro. Rellenadla por separado y comparad después: lo interesante no son las coincidencias, son las diferencias.
Nada de lo que marques sale de tu navegador. No hay servidor que lo reciba, ni cuenta, ni copia. Guardar es opcional y borrar es un clic.
Cómo se usa
Rellenadla cada uno por vuestra cuenta, sin ver la del otro. Después comparad: donde los dos marcasteis «sí», hay terreno común; donde uno marcó «duro», la conversación termina ahí y no se vuelve a plantear.
Los «quizá» y los límites blandos son lo que de verdad hay que hablar: qué haría falta para que ese quizá se convirtiera en un sí, y qué condiciones lo acompañan.
Vuelve a rellenarla cada cierto tiempo. Los límites cambian, y eso no significa que nada vaya mal.
Cuatro casillas, no dos
Reducirlo a «sí» o «no» esconde la parte que más conversación genera: el «quizá» cubre desde «con ganas pero nunca lo he probado» hasta «solo si va acompañado de otra cosa», y meterlo en el mismo saco que el «sí» es lo que produce la mayoría de los malentendidos al negociar una escena.
La distinción entre límite blando y duro tampoco es cuestión de intensidad: un límite blando de baja intensidad sigue siendo un límite que se explora despacio, y un límite duro de algo aparentemente suave —una palabra, un gesto concreto— es tan innegociable como cualquier otro.
No hace falta acordar antes de rellenarla
Muchas parejas la usan justo al revés de lo que parece lógico: primero cada uno la rellena solo, sin haber hablado nada, y después comparan. Hacerlo en el orden contrario —hablar primero y rellenar después— tiende a que uno de los dos marque lo que cree que el otro espera en vez de lo que de verdad piensa.