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Chat de Paraguay

Paraguay fue de los países más fieles a las salas por país del viejo LatinChat, y su sala mantiene ese aire de grupo que se conoce.

Vista de Asunción, Paraguay

Sin registro. Al entrar aceptas las normas.

Paraguay tiene el rasgo lingüístico más marcado de toda la red: el guaraní. No es una lengua de la que se hable, es una lengua que aparece dentro de las frases en castellano sin previo aviso, y a nadie le extraña. Quien llega de fuera pregunta qué significa algo y recibe la traducción sin ceremonia, como quien responde una duda cualquiera.

El guaraní que se cuela sin avisar

Es un canal pequeño y bastante estable: la misma gente suele coincidir a las mismas horas, y eso hace que las conversaciones se retomen de un día para otro con más facilidad que en salas grandes. Asunción concentra casi toda la actividad, con Ciudad del Este apareciendo de vez en cuando, y la sala se llena por la noche paraguaya.

La comunidad que se conecta desde Buenos Aires

Comparte mucha gente con la sala argentina —hay una comunidad paraguaya grande en Buenos Aires que se conecta desde allí— y también con la boliviana, con la que cruza referencias de vez en cuando. Para las horas en que aquí no hay nadie, la sala Chat Latino junta gente de todo el continente, y LatinChat Paraguay recoge todavía a quien llega buscando el portal de toda la vida.

Entre los canales de país más pequeños de la red, junto al uruguayo, cualquier novedad —alguien nuevo, un tema que engancha— se nota enseguida en el tono general. No hay subsalas por ciudad ni por tema: todo pasa por el mismo sitio, y quien busca algo muy concreto dentro del ambiente BDSM suele terminar preguntándolo directamente en vez de esperar a que salga solo.

Preguntar por una palabra en guaraní, sin darle importancia

Nadie hace un aparte para explicar el guaraní que se cuela en la conversación: se pregunta al vuelo, se contesta al vuelo, y se sigue hablando de lo que se estuviera hablando. Es de las pocas salas de la red donde cambiar de idioma a mitad de frase no interrumpe nada, y quien entra de fuera tarda un par de días en dejar de notarlo como algo raro.