Chat Cibersexo
Sexo escrito, que es un arte con sus reglas: se pregunta antes de empezar y se para cuando alguien lo dice.
El sexo escrito en tiempo real es un oficio con reglas propias, y quien las ignora se estrella el primer día que entra.
Las tres reglas que se aprenden el primer día
La principal: se pregunta antes de empezar y se para cuando alguien lo dice, sin negociar la parada. La segunda: el ritmo lo marca quien va más lento, nunca quien va más rápido. La tercera, la que más se salta la gente nueva, es que un párrafo de tres líneas se responde con otro de tres líneas, no con un «sí» suelto que corta el ritmo a la otra persona.
Lo demás se aprende sobre la marcha: que los personajes se acuerdan antes de escribir, que lo que pasa dentro de la escena no describe a nadie de fuera de ella, y que cortar a mitad sin decir nada es de mala educación aunque no pase nada grave. La gente que lleva tiempo en la sala lo explica de buenas si se pregunta con educación.
Lo que esta sala no sustituye
Cibersexo no es un ensayo de un encuentro físico ni garantiza que la persona al otro lado escriba lo mismo que haría en persona: es su propio terreno, con sus propias reglas, y tratarlo como preludio de otra cosa suele decepcionar a las dos partes. Quien prefiere el texto trabajado y sin tiempo real lo tiene en relatos eróticos, la sala hermana. Si la escena incluye intercambio de poder, conviene pactar antes una palabra de seguridad: por escrito también hace falta, y ahorra el mal rato de no saber si el otro está actuando o parando de verdad.
Resumen de las normas
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Sí
Respeto por defecto, también con quien acaba de entrar.
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Sí
El consentimiento se puede retirar en cualquier momento, también en privado.
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No
Acoso, insistir tras una negativa, datos personales de terceros.
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Nunca
Nada relacionado con menores: expulsión inmediata y denuncia.