Mazmorra
Espacio equipado para practicar BDSM: cruces, bancos, puntos de anclaje. En los chats en español, «la mazmorra» es además el nombre clásico de la sala de conversación BDSM.
La palabra mazmorra tiene dos vidas en español: la mazmorra física, un espacio equipado para practicar BDSM, y «la mazmorra» del chat, que es simplemente el nombre que la comunidad hispanohablante le dio hace años a su sala de conversación sobre el tema. Ninguna de las dos tiene relación con el calabozo medieval del que toma prestado el nombre, más allá de la estética compartida. Quien busca «mazmorra» esperando encontrar solo el club físico se sorprende al descubrir que en español la palabra apunta primero al chat.
Qué hay dentro de una mazmorra real
Del cuarto acondicionado en casa —una cruz de San Andrés plegable, un punto de anclaje en el techo— al club por membresía con varias salas temáticas, la escala varía mucho pero la lógica es la misma: equipo pensado para sostener peso, superficies fáciles de limpiar y, si es un espacio compartido, alguien vigilando de cerca. El presupuesto marca casi todo lo demás: una mazmorra doméstica se monta con lo justo, mientras un club invierte en varias estaciones distintas repartidas por salas.
Las normas que rigen un club
En un club de fetiche con mazmorra las reglas suelen ser estrictas y las aplica el dungeon monitor: no tocar equipo ajeno sin permiso, no interrumpir una escena en marcha, discreción total sobre a quién se vio esa noche. Quien llega por primera vez y no conoce esas normas hace bien en preguntar antes de moverse por el espacio, mejor que dar por hecho cómo funciona todo.
La sala que hereda el nombre
En el chat, #mazmorra es de las salas más concurridas de la red y no exige nada del espacio físico que describe: se entra con texto, no con equipo. Quien busque el paso siguiente, del texto a un club real, suele empezar antes por un munch, donde el riesgo de conocer gente nueva es mucho menor que quedar a solas.