Squick
Aquello que te repele sin que te parezca mal que otros lo hagan. Se distingue del límite moral: es asco, no juicio.
La palabra es un préstamo del inglés de comunidades kink online, donde squicked out describe esa reacción de rechazo visceral que no tiene nada que ver con la ética de lo que se rechaza. En español no ha cuajado una traducción que suene natural, así que el término entra tal cual y circula igual en foros y grupos hispanohablantes.
La distinción que evita conflictos
Un squick es asco o incomodidad personal ante una práctica; un juicio moral es pensar que esa práctica está mal aunque otros la disfruten con consentimiento. Confundir los dos es la base del gatekeeping: alguien dice que algo le repugna y lo convierte en que no debería hacerse. El vocabulario del squick existe justo para cortar ese paso.
Squick no es límite duro
Tampoco equivale a un hard limit. Un límite duro es una línea que no se cruza en ninguna circunstancia; un squick puede ser algo que no apetece probar, pero que no genera el mismo rechazo si aparece de refilón en una conversación ajena. Se puede tener squick por algo concreto y cero problema en compartir espacio con quien lo practica.
Cómo se usa en la práctica
En una negociación sirve para descartar algo sin tener que justificarlo ni dramatizarlo: decir que algo da squick cierra el tema sin pedir explicación ni ofrecer disculpa. Es también una palabra útil en un munch o un grupo, porque deja claro que la reacción es personal y no una opinión sobre quien sí lo practica.
Tener ese vocabulario compartido ahorra explicaciones incómodas y evita que una preferencia se convierta en discusión. Decir «me da squick» basta, y quien lo escucha entiende que ahí termina el tema sin necesidad de justificarse ni de convencer a nadie de lo contrario.