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Dominación · 5 min de lectura

El collar en el bolsillo

por Lena Cifuentes · relato de ficción

Contiene

Dinámica D/s Collar Sin práctica explícita

Lo llevaba encima desde marzo esperando el momento. El momento resultó ser una cocina a las once de la noche, discutiendo por una lavadora.

Lo compré en marzo. Cuero fino, gris, con un cierre que no parece un cierre. De esos que puedes llevar a una cena de trabajo sin que nadie pregunte nada.

Y luego estuve cinco meses buscando la ocasión, que es lo que hace la gente cuando tiene miedo. Que si en su cumpleaños. Que si en el viaje. Que si cuando volvamos del viaje.

Al final fue un martes de agosto, en la cocina, a las once de la noche, discutiendo sobre quién había dejado la lavadora sin tender.

Ella estaba de espaldas. Se giró en mitad de una frase y me vio la cara y se calló. Yo tenía el collar en la mano y no me había dado cuenta de que lo había sacado.

—¿Eso es lo que creo que es?

—Llevo cinco meses con esto en el bolsillo de la cazadora.

—¿En serio? ¿Cinco meses?

—Cinco meses.

Y se echó a reír, con las manos en la cara, y no paró en un rato. Yo me quedé ahí de pie con un trozo de cuero gris en la mano, sintiéndome bastante idiota.

Luego se acercó, me lo quitó de la mano, lo miró bien, y me preguntó qué significaba exactamente. No «sí» ni «no». Qué significa.

Y ahí estuvimos hasta las dos de la mañana otra vez, que parece que todo lo importante lo hablamos de madrugada. Qué implica ponérselo. Qué implica quitárselo. Si se lo quita un día porque no le apetece, qué pasa. Si se lo quiere quitar para siempre, qué pasa.

—Pasa que lo guardo en el cajón y seguimos —dije.

—¿Y ya está?

—Y ya está. Es un collar, no una hipoteca.

Se lo puso ella misma, delante del espejo del baño, y salió tocándoselo con dos dedos como quien comprueba que un pendiente sigue en su sitio.

Lo lleva desde entonces. Se lo ha quitado tres veces. Las tres se lo volvió a poner ella sola, sin decir nada, y las tres yo hice como que no me había dado cuenta.

Ficción. Los personajes son adultos y lo que se narra es consentido. Si algo de lo que lees te ha removido, la sala de la mazmorra está abierta, y las guías cuentan cómo se hace esto en la vida real.